Haz de tu casa un hogar que te haga feliz

Nuestra vivienda, el lugar en el que vivimos y muchos trabajamos, debe ser un hogar; debe ser un espacio saludable, que nos aporte felicidad, confort, relax, experiencias, descanso y, sobre todo, que garantice la tranquilidad de nuestro cuerpo y mente

Haz de tu casa un hogar que te haga feliz

Nuestra vivienda es mucho más que el lugar donde dormimos por las noches y nos resguardamos de las inclemencias meteorológicas. Nuestra vivienda, el lugar en el que vivimos, debe ser un hogar; un espacio adecuado para la vida, un espacio que garantice nuestra salud, el bienestar de nuestro organismo a nivel tanto físico como mental. Es decir, nuestra vivienda debe ser un espacio saludable, que nos aporte felicidad, confort, relax, experiencias, descanso y, sobre todo, que garantice la tranquilidad de nuestro cuerpo y mente.

Todos queremos ser felices. Cada uno tiene sus medios para conseguirlo. Para algunos la felicidad está en la fama, en el dinero. Para otros, en el amor, la familia, los amigos, o tal vez en una taza de café y un libro. “La felicidad está en las pequeñas cosas” suelen decir, ¿no? Pero, ¿alguna vez os habéis planteado qué es lo que nos genera felicidad? Y no, esta no es una pregunta retórica. ¿Sabes cómo se encarga tu organismo de generar felicidad?

La felicidad es, al fin y al cabo, un proceso biológico. Y dentro de ese proceso biológico, hay cuatro elementos indispensables, cuatro sustancias químicas que suelen ser denominadas como “el cuarteto de la felicidad”. Estas son la endorfina, la dopamina, la serotonina y la oxitocina. Seguro que te suenan de algo, ¿Verdad? Cada uno de estos químicos tiene una función distinta dentro de nuestro organismo, aunque su fin es el mismo: nos ayudan a sentirnos bien. Las endorfinas funcionan como “analgésicos naturales”, la dopamina nos proporciona placer, la oxitocina es la “hormona de los vínculos emocionales”. ¿Y la serotonina? Pues la serotonina es la encargada de regular el estado de ánimo –de ella dependen en gran parte nuestros niveles de humor, nuestra felicidad, pero también nuestro sueño e incluso nuestro deseo.

¿Y qué tiene que ver todo esto con nuestra casa? Pues bien, ya sabemos que a todos nos gusta tener siempre la casa limpia y ordenada. Pero más allá de eso, un ambiente pulcro aporta tranquilidad mental –sí, aunque no te lo creas, el cuarteto de la felicidad se activa cuando tenemos nuestro hogar limpio y cuidado y nos sentimos cómodos en él. Además de todo eso, una buena higiene evita la proliferación de microorganismos.

Aunque no vamos a engañarnos, tener nuestro hogar limpio, aunque importante, no es lo único que va a hacernos feliz cuando estemos dentro, ¿verdad?

Acomodar tu casa es hacerla habitable y, sobre todo, deseable. Convertirla en un hogar donde sentirte cómodo y feliz y, sobre todo, evitar el síndrome del edificio enfermo.



SÍNDROME DEL EDIFICIO ENFERMO

El Síndrome del edificio enfermo, cuyo nombre fue acuñado en 1982 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), responde al “conjunto de molestias ocasionadas por la mala ventilación, la descompensación térmica, las cargas electromagnéticas y las partículas y vapores de origen químico en suspensión que circulan por el edificio en el que vivimos o trabajamos”.

Según la OMS, este síndrome podría afectar al 30% de los edificios modernos y a un porcentaje entre el 10 y el 30% de sus ocupantes. Entre estos se encuentran aquellos que ya padecían otras enfermedades como alergias, asma, dermatitis o rinoconjuntivitis, cuyos síntomas suelen agravarse por la exposición continuada a alérgenos y por las condiciones microambientales del interior de dichos espacios.

¿Entonces? ¿Qué es lo que necesitamos para sentirnos cómodos y felices dentro de casa y de paso evitar el síndrome del edificio enfermo? Pues es tan sencillo como plantearnos nuestros hábitos y estudiar un poco el lugar en el que vivimos para conseguir sacarle el máximo partido. Así que vayamos por partes:

Ventilación

Ventilar nuestro hogar es algo esencial. No solo nos ayuda a dormir mejor, sino que también ayuda en nuestra salud. Es por esta razón que es importante hacerlo todos los días y, sobre todo, en todas las estancias de casa.

Lo ideal es hacerlo por las mañanas, abriendo varias ventanas para crear corrientes que muevan el aire. Es especialmente necesario hacerlo en los dormitorios, para poder renovar el aire acumulado durante la noche. Además, esto evitará que nos sintamos somnolientos más tarde.

Pero no todas las casas poseen una buena ventilación. Es por ello que a lo mejor no todos podemos simplemente abrir las ventanas y dejar que corra el aire. Dependerá en gran parte del tiempo –obviamente nadie quiere dejar las ventabas abiertas cuando está lloviendo, o de los olores que puedan colarse. Por ello es importante contar con otras opciones para conseguir mejorar la calidad del aire que entra en casa. Podemos contar con diversas opciones como purificadores de aire, ionizadores u ozonizadores. ¿Sabes para qué sirve cada uno de ellos?

Ionizadores

Los ionizadores de aire son aparatos destinados a la limpieza ambiental que utilizan partículas de carga eléctrica para conseguir mejorar la calidad del aire, es decir, que lo hace sin utilizar productos químicos. Con esta técnica consigue eliminar los malos olores y las partículas contaminantes a la par que proporciona una sensación de frescor similar a la que se tiene en medio de la naturaleza. Su funcionamiento se basa en el principio de atracción electrostática, principio por el que las partículas de distinta carga eléctrica se atraen entre sí. Las bacterias y el polvo son elementos de carga positiva. El ionizador funciona haciendo que estas partículas de carga positiva se unan a otras de carga negativas que genera y, al convertirse en partículas más pesadas, caigan al suelo. Para que su acción sea eficaz, es importante ventilar la estancia en primer lugar. Luego, cerrar puertas y ventanas antes de ponerlo en funcionamiento y, una vez que ha acabado, es necesario limpiar el suelo fregándolo o con la aspiradora. Siguiendo estos pasos, la sensación de frescor será evidente.

Ozonizador

La función del ozonizador es idéntica, lo único que cambia es el método que utiliza para limpiar el aire. En su caso, lo que hace es generar gas ozono que desinfecta el aire, además de neutralizar los malos olores y aumentar la cantidad de oxígeno. Lo mejor de este aparato es que limpia y desinfecta el ambiente sin generar ningún residuo.

Purificador

Igual que los anteriores, la función del purificador es la misma y el único cambio es el modo en el que funciona. En este caso, la función del purificador es la de captar las partículas de suciedad –ya sea polvo, bacterias, etc, por medio de un ventilador, quedándose atrapadas en el filtro que tiene en su interior. De este modo las hace desaparecer del ambiente, generando una atmósfera mucho más limpia.

Como vemos, los tres aparatos tienen la misma función: limpiar y mejorar la calidad del aire. Las únicas diferencias están en el modo que emplea cada uno. Mientras que el ionizador emplea energía electroestática, el ozonizador usa gas y el purificador lo hace por medios mecánicos; pero todos sirven para eliminar la suciedad del ambiente.

Climatización

Para tener una buena climatización en casa debemos estar atentos no solo a la temperatura, sino a las condiciones de humedad y presión. Estas condiciones suponen un impacto directo en la salud de las personas que habitan un hogar, y es que un entorno adecuadamente climatizado disminuye los niveles de cansancio y fatiga, así como los dolores de cabeza y resfriados. Pero mantener una buena climatización también ayuda a otras cosas:

  • Mantener tu entorno limpio y con buena temperatura ayuda a disminuir el nivel de estrés.
  • El descanso nocturno es más profundo.
  • Una buena climatización puede llegar incluso a reducir alergias e irritaciones en ojos y mucosa.

La temperatura ideal

La temperatura ideal de un hogar debe estar entre los 20-21oC de día y los 15-17o de noche. Siempre que se pueda, es recomendable no utilizar aires acondicionados durante largos periodos, sobre todo por la noche. En invierno, solo si se trata de una habitación mal aislada o muy fría deberíamos considerar encender la calefacción. Antes de esto, es también importante que revisemos la ropa de cama para asegurarnos de que sea lo suficientemente abrigada, bajar las persianas y correr las cortinas. Tampoco en verano es recomendable dormir con el aire acondicionado encendido, pues es probable que nos reseque la garganta o que acabemos resfriándonos. Aunque como todos sabéis ya, una cosa es la temperatura, que se mide en grados centígrados, y otra distinta es la sensación térmica.

Sensación térmica

Más allá de factores como el peso o la edad, la clave está en el porcentaje de humedad en el ambiente. Por lo general, en un hogar cuya humedad es superior al 50%, hay mayor sensación de calor y, al contrario, si la cifra desciende por debajo de este número, notaremos una sensación de frío. Es por ello que el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) recomienda una humedad relativa al 40-50% dentro del hogar.

Controla la humedad ambiental

Al igual que la temperatura, el nivel de humedad influye decisivamente en nuestra salud. Mantener el nivel por debajo del 20% produce una excesiva sequedad, lo que contribuye a la proliferación de infecciones en las vías respiratorias, entre otras afecciones. Igualmente, el nivel de humedad por encima del 80% crea un caldo de cultivo perfecto para hongos y ácaros. En estos casos, es recomendable la utilización de humidificadores (si necesitamos aumentar la humedad de casa, o deshumidificadores) si lo que necesitamos es reducir la humedad existente. ¿Quieres saber más sobre ellos?

Humidificadores.

También son dispositivos destinados a mejorar la calidad del aire que respiramos, en este caso incrementando su humedad cuando es necesario. Su funcionamiento es sencillo; convierten agua en vapor que liberan en el ambiente para producir este aumento de humedad. Existen varios tipos de humidificadores, como son los de vapor (caliente o frío) y los ultrasónicos. Estos últimos son más efectivos y consumen menos electricidad. Funcionan mediante movimientos ultrasónicos que hacen vibrar el agua hasta romper sus moléculas, obteniendo como resultado un vapor fino que resulta mucho más fácil a la hora de respirarlo.

Deshumidificadores

Estos dispositivos aportan una solución eficaz a la hora de eliminar la humedad de casa, así como las bacterias, ácaros, hongo o el moho que habitualmente aparece en ambientes húmedos y que tan perjudicial puede resultar para la salud, especialmente para aquellas personas que sufran de algún problema respiratorio agudo. Por el contrario, estos problemas pueden mejorar cuando respiran un aire más limpio.

Problemas de humedad en casa

Dicho esto, tenemos que tener en cuenta una cosa: un humidificador o un deshumidificador no va a acabar con todos los problemas de casa relativos a la humedad. Tendremos un aire más limpio, sí, pero, es importante mencionar que, en el caso de una humedad excesiva, al usar un deshumidificador no solucionaremos la causa principal del problema. Es decir, que seguiremos teniendo un mal aislamiento en casa. Es esencial tener en cuenta estos factores antes de comprar algún dispositivo, asegurándonos siempre de que es la opción más adecuada para nuestro hogar. Por otro lado, si no estás muy seguro del nivel de humedad de tu casa o tienes dudas al respecto, siempre puedes medirla con la ayuda de un higrómetro.

El problema de la ropa húmeda dentro de casa?

Es usual encontrarse con humedades dentro de casa, sobre todo si vivimos en construcciones antiguas con mala ventilación. Para hacernos una idea, alrededor del 15% de la población europea experimenta o ha experimentado problemas de humedad en sus hogares. Estoconduce,lamayoríadelasveces,alaaparicióndemicroorganismos, principalmente hongos, que afectan negativamente a nuestra calidad de vida. Su presencia en nuestro aparato respiratorio puede llegar a provocar desde irritaciones en los ojos, nariz y piel a otras afecciones más serias como pueden ser la neumonitis por hipersensibilidad, una inflamación pulmonar que, provocada por estos mismos microorganismos, tiene entre otros síntomas la tos seca, escalofríos y fiebre.

Las plantas

Y las plantas, ¿qué? A pesar de lo que dice la creencia popular, las plantas de interior no mejoran la calidad del aire. Según un informe publicado por la Universidad de Drexler (EEUU), la realidad es que las plantas no limpian el aire interior lo suficientemente rápido como para que lleguemos a notar algún efecto en la calidad del aire de nuestros hogares. Y aunque sí es verdad que algunas plantas purifican el aire más que otras, lo cierto es que ninguna de ellas lo hace lo suficientemente rápido como para que lleguemos a notar el más mínimo efecto. ¿Cuál es la mejor manera de mantener nuestro hogar sano entonces? Reduciendo las emisiones en interiores y, sobre todo, ventilando muy bien (especialmente cuando se dan emisiones de mayor impacto, como la cocina).

Y aunque no cumplan la misión de purificar lo suficiente el ambiente, sí que tienen mucha importancia desde el punto de vista decorativo, además de tener el respaldo de los años en la creencia que aporta una serie de virtudes:

  • Cactus. Tiene la capacidad de absorber las energías tóxicas.
  • Bonsai. Se recomienda en casos de personas enfermas en casa.
  • Laurel. Atrae la felicidad y el dinero, además de las enfermedades.
  • Lavanda. Nos ayudará a combatir los efectos del estrés y favorecer la relajación.
  • Romero. Ayuda a nuestro bienestar físico y mental. Se le considera que atrae buenas energías y te protege de las malas vibraciones.
  • Potos. Nos ayudan a evitar las las malas vibraciones.
  • Caléndula. Atrae la buena suerte.
  • Bambú. Atrae fortuna, buena suerte y paz.
  • Helecho. Recomendada para combatir el formaldehído.
    También se relaciona con atraer el dinero.
  • Cinta. Actúa contra el monóxido de carbono.
  • Peonías. La flor de la peonía simboliza buena salud y suerte en el amor.
  • Margaritas. Neutraliza el benceno y también el humo del tabaco.
  • Azalea. Combate el amoníaco de algunos productos de limpieza, detergentes y cosméticos.

Acústica

Aunque solo decirlo parezca de cajón, no contar con un buen aislamiento acústico en el hogar nos expone a un ruido excesivo. Estar expuestos a sonidos fuertes durante periodos largos perturba tanto nuestro cuerpo como nuestra mente y, sobre todo, empeora nuestra calidad de vida. Es por ello que es muy importante controlar el aislamiento acústico de nuestra vivienda, para evitar el ruido y así luchar contra los efectos que produce:

  • A nivel psicológico, el ruido provoca molestias y pérdidas de concentración, lo que, en un tiempo prolongado, puede derivar a otros trastornos como estrés, insomnio, irritabilidad, ansiedad y falta de concentración y memoria.
  • A nivel físico, el ruido puede llegar a causar grandes niveles de presión sonora, dando lugar a efectos problemáticos, tanto inmediatos como acumulativos, llegando a producir: fatiga, dolores de cabeza, disminución e incluso pérdidas de audición, agitación, taquicardias, etc.

Como os podréis imaginar, las ventanas son la principal entrada de ruido en nuestras casas. Lo recomendable es siempre tener ventanas con cierre hermético, que insonoricen lo máximo nuestra vivienda. Además, siempre que sea posible, lo mejor es contar con ventanas de sistema practicable, en lugar de las correderas tradicionales. Por otro lado, los cristales son otro elemento esencial a la hora de conseguir un buen aislamiento acústico. Es por ello que debemos procurar que nuestros vidrios –mejor si son laminados, sean de un grosor de 6mm mínimo, ya que a mayor grosor, mayor aislamiento.

Si aun así hay habitaciones en las que necesitas un mayor silencio, siempre puedes considerar la opción de comprar paneles o placas aislantes. Su colocación es sencilla y el resultado está garantizado.

Luz

En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que nuestro cuerpo no responde igual a la falta de cualquier tipo de luz que al hecho de no recibir suficiente luz natural. En general, una iluminación inadecuada acaba provocando fatiga ocular, dolor de cabeza y cansancio, además del daño evidente que sufre nuestra vista cuando realizamos labores con poca luz.

Si a esto le sumamos la importancia de la luz natural (sobre todo dentro de casa, donde tantas horas pasamos), que regula la actividad de muchas de nuestras funciones vitales, nos damos cuenta de la importancia que tiene en nuestra vida una buena iluminación.

Esta buena iluminación debe tener, desde el primer momento, un papel fundamental en la planificación de nuestro hogar, de modo que seamos capaces de aprovechar al máximo todas las horas de sol, pero también debemos adecuar nuestro hogar para tener la luz necesaria para realizar todo tipo de tareas de noche. En esta planificación, es importante tener en cuenta el tipo de habitaciones, su función y, en torno a esta, el modo más óptimo de iluminarlas. Lámparas, cortinas y espejos son elementos que influyen más de lo que pensamos.

¿Quieres una habitación cálida y cargada de energía? Utiliza filtros y luces con colores cálidos y vivos –las bombillas led controlables pueden ser una opción bastante divertida. ¿Buscas solamente paz y calma? Usa luces cenitales, lámparas, ¡y juega con las sombras! Y ya sabes, de día busca siempre claridad, ¡sácale todo el partido a la luz natural!

Poner lámparas y luces led por todas partes para iluminar al máximo nuestras habitaciones y hacerlas más cálidas y divertidas suena bien, pero tampoco debemos pasarnos. Lo cierto es que el exceso de iluminación artificial también tiene consecuencias en nuestra salud y, en muchas ocasiones, puede llegar a producirnos dolores de cabeza, insomnio, etc.

Decoración

Ya os lo decíamos al principio, tanto el orden de nuestro hogar como su decoración pueden influir de manera positiva o negativa en nuestro estado de ánimo y en nuestra salud. Un entorno agradable y limpio siempre nos hará mucho más felices y también relajados. Por el contrario, el desorden (sobre todo en un hogar con demasiados muebles o muebles mal ubicados), nos pondrá de mal humor y nos estresará.

Pero tranquilos. Aunque no vamos a hablaros de Feng Shui, sí que es importante saber que la disposición de nuestros muebles influirá tanto en nuestra salud física como en nuestro bienestar emocional. Y ya no solo eso. Piensa en ese sofá, chulísimo y blandito, en el que no puedes parar más de media hora porque te provoca dolor cervical. O en esa cama tan dura, probablemente culpable de las contracturas que tienes. ¿Y esas sillas duras en las que comemos todos los días? ¿Cómo afectan a tus dorsales? Sí, a veces hay que tener en cuenta estas cuestiones antes de comprar un mueble y es que, aunque bonito, puede que no sea totalmente práctico.

La importancia de los colores

¿Y qué pasa con el color de las paredes? Porque el color de las paredes también influye en nuestro estado de ánimo. Es otra de las cuestiones que debemos tener en cuenta antes de pintar nuestro salón, nuestra habitación o la habitación de un niño. ¿Alguna vez te has parado a pensar qué transmite cada color y cómo influye en nuestro estado de ánimo?

  • AZUL. El azul es tradicionalmente asociado a la profundidad, la estabilidad, la profesionalidad y, sobre todo, la tranquilidad. Es el color del cielo y del mar, y es por esto que tiene un efecto relajante y que facilita la concentración.
  • AMARILLO Es un color intenso y cálido, el color del sol y de la luz. En sus distintas tonalidades, suele utilizarse para decorar salones y espacios pequeños que cuentan con poca luz. Por el contrario, se aconseja no utilizarlo en habitaciones para bebés o niños muy pequeños, pues los hace llorar más.
  • VERDE Es el color de la naturaleza, de la vida. Transmite seguridad, confianza y paz. Además, en tonalidades oscuras, ayuda a descansar al ojo humano, a la vez que reduce el estrés y favorece la relajación. Es por ello que suele usarse en zonas de trabajo como oficinas o zonas de estudio.
  • NARANJA Al igual que el amarillo, es un color cálido y enérgico, más recomendado para salones o salas de juegos que para dormitorios, pues es un color que evoca actividad.
  • BLANCO Es el color de la inocencia, de la pureza, de la paz. Es ideal para espacios tranquilos, luminosos; perfecto para crear atmósferas serenas y armónicas.
  • ROJO Es el color del apetito, del entusiasmo. En sus tonos más intensos, transmite energía, estimula la creatividad, sobre todo la de los más pequeños. En sus tonos más oscuros, transmite elegancia, aunque cansa más a la vista.
  • ROSA Suele asociarse este color a la fantasía, al juego y a los sueños. Es por ello que sus tonos suaves suelen utilizarse en habitaciones infantiles.

Como ya veis, más allá del orden y la limpieza, es importante pensar en todas las cuestiones que repercuten a nuestro hogar, por obvias que nos parezcan. Y lo mejor de todo es que, solo con un par de cambios, podremos hacer grandes mejoras en nuestra salud y nuestro ánimo. Entonces, ¿A qué esperamos?


Imágenes: https://pixabay.com/es/photos/pies-calcetines-sal%C3%B3n-persona-932346/